A sus 77 años, Carlos Santana finalmente revela lo que todos sospechábamos
Carlos Santana, una leyenda del rock que ha dejado huella en la música mundial, ha compartido aspectos de su vida que pocos conocen, revelando los desafíos que ha enfrentado a lo largo de su carrera. Nacido en México en 1947, Santana vivió una infancia difícil, marcada por la lucha y el sufrimiento. Desde temprana edad, su padre, violinista de mariachi, fue su mayor influencia musical, pero su vida dio un giro significativo cuando se mudó a Tijuana. Allí, su pasión por el rock y el blues se encendió al ver a una banda local actuar en un parque.
A los 15 años, comenzó a tocar en clubes, pero la vida no fue fácil. Trabajó como lavaplatos y, tras ahorrar, se vio decepcionado al descubrir que su madre había gastado su dinero en el tratamiento dental de su hermana. Esto lo llevó de regreso a Tijuana, donde continuó tocando en clubes, enfrentándose a un entorno desafiante. Su talento lo llevó a San Francisco, donde luchó por hacerse un nombre, tocando en la calle y en pequeños locales.
El destino sonrió a Santana cuando fue incluido en el legendario festival de Woodstock en 1969. Su actuación electrizante catapultó su carrera, convirtiéndolo en un ícono del rock latino. A lo largo de los años, su música ha evolucionado, fusionando ritmos latinos con rock y blues, lo que le ha valido numerosos premios y reconocimientos, incluido el Grammy.
Sin embargo, su vida también ha estado marcada por altibajos personales. En 2007, su matrimonio con Débora King terminó en divorcio tras revelaciones de infidelidades. A pesar de estos desafíos, Santana ha encontrado consuelo en su fe y ha dedicado su vida a ayudar a otros a través de su Fundación Milagro.
Hoy, a sus 77 años, sigue actuando y compartiendo su música con el mundo, demostrando que la pasión y la perseverancia pueden transformar la vida de una persona, sin importar los obstáculos. Su historia es un testimonio de resiliencia y dedicación, inspirando a generaciones con su arte y su mensaje de esperanza.