A los 87 años, Bill Wyman, el bajista de los Rolling Stones, ha decidido romper su silencio sobre las tensiones que existían entre él y Mick Jagger, el carismático líder de la banda. En una reciente entrevista, Wyman reveló que, a pesar de su éxito, a menudo se sintió como una sombra en el grupo, eclipsado por la presencia dominante de Jagger.
A lo largo de su carrera, Wyman contribuyó al sonido característico de los Rolling Stones con su bajo en clásicos como “Satisfaction” y “Paint It Black”. Sin embargo, su voz y opiniones fueron frecuentemente ignoradas en las decisiones importantes de la banda. Wyman recordó que, en muchas ocasiones, antes de que pudiera ofrecer su perspectiva, Jagger ya había tomado las decisiones cruciales, creando un ambiente de frustración y descontento.
Wyman caracterizó a Jagger como un líder autoritario que mantenía un control absoluto sobre la dirección de la banda, lo que resultó en conflictos internos. Según Wyman, esto no solo sofocó la innovación, sino que también dañó la cohesión del grupo. En su opinión, los Rolling Stones podrían haber alcanzado un éxito aún mayor si Jagger hubiera aprendido a valorar y confiar en las ideas de sus compañeros.
Este conflicto no solo se limita a Wyman, sino que también se extiende a la relación entre Jagger y Keith Richards, cofundador de la banda. La dinámica entre estos dos íconos del rock ha sido marcada por luchas de poder y egos, lo que ha llevado a tensiones visibles en el proceso creativo. A pesar de los desacuerdos, su colaboración ha dado lugar a algunas de las canciones más emblemáticas de la historia de la música.
Wyman, que decidió dejar la banda a principios de los 90, expresó su frustración por no ser apreciado en su debido momento. Sus declaraciones ofrecen una mirada profunda a las complejidades y conflictos que han definido la historia de los Rolling Stones, revelando que, detrás del glamour del rock, hay historias de lucha y tensión que han moldeado la carrera de uno de los grupos más influyentes de todos los tiempos.